Le damos toda la atención a la cara y casi ninguna al resto del cuerpo

La piel del cuerpo también tiene barrera cutánea, también se reseca, también le da el sol y también se beneficia de un protocolo con criterio — no solo de una crema cualquiera después de la ducha.

Zonas que necesitan atención específica

  • Codos y rodillas: piel más gruesa, con menos glándulas sebáceas — se benefician de exfoliación regular + urea o ácido láctico en concentración corporal
  • Piernas: propensas a resequedad, sobre todo con el uso frecuente de A/C y afeitado — hidratantes con ceramidas después de cada ducha
  • Espalda y pecho: más glándulas sebáceas, propensas a foliculitis y “bacne” en climas húmedos como el Caribe o el GAM en época lluviosa
  • Manos: expuestas constantemente al sol y al lavado — necesitan su propio protector solar, no solo el facial
  1. Exfoliación corporal 1-2× por semana: Con guante de exfoliación suave o un producto con ácidos (glicólico, láctico) en formato corporal. Ayuda a que la hidratante penetre mejor y previene la queratosis pilaris (“piel de gallina” en brazos y muslos).
  2. Hidratación en los 3 minutos post-ducha: Igual que en el rostro, la ventana de hidratación se cierra rápido. Una loción o crema corporal aplicada con la piel aún húmeda sella mucho mejor.
  3. Protector solar en zonas expuestas — todos los días: Manos, escote y cuello acumulan tanto daño solar como el rostro, pero reciben mucha menos protección. Son zonas clásicas de envejecimiento visible que se ignoran.

En el catálogo nürae — Categoría Cuidado Corporal
Cremas reparadoras corporales pensadas para piel seca, sensible o con tendencia a la queratosis pilaris — el mismo criterio científico que aplicamos en rostro, extendido al resto de tu piel.